¿Qué tipo de cubierta elijo para mi pérgola?

Las pérgolas son una buena opción para colocar al lado del porche de la casa y tener un espacio para merendar o cenar al aire libre cuando la temperatura lo permite. En verano es todo un placer disfrutar del fresco de la noche bajo la pérgola y en invierno hacerlo de los rayos de sol del mediodía.

Pero una pérgola queda realmente bien en cualquier lugar del jardín donde queramos colocarla creando el espacio perfecto para un merendero, para un lugar de reunión o para un romántico espacio para sentarse al atardecer.

El techo para pergola puede realizarse en materiales muy diferentes según lo que se pretenda conseguir con la misma. Los merenderos al lado de la piscina quedan perfectos con un techo imitando a la paja o a cualquier otro material natural y si se trata de una construcción al lado del porche se puede emplear la misma teja del tejado.

Pero el punto negativo de estos techos es que no se pueden variar. Una vez que se ha colocado el techo la pérgola estará cerrada y permanecerá siempre techada. Por eso se han creado soluciones diferentes que permiten utilizar el lugar de maneras muy diferentes.

Una de las alternativas más agradecidas son los techos móviles. La lona es el material más barato y que ofrece más juego. Estas lonas pueden tener diferentes sistemas para moverlas y hacer que gran parte de la pérgola quede abierta, o cerrarla totalmente si el tiempo así lo aconseja o se pretende protegerse del sol.

Hay lonas especialmente preparadas para aguantar cualquier contingencia meteorológica y que repelen la lluvia. Así, la lona se mantiene bastante seca y no pasa ninguna humedad de fuera para adentro.

Otra manera de colocar las lonas es mediante un sistema similar a un estor plegable, pero a lo largo del techo. Si se estira la lona, se cubre totalmente el mismo y, cuando se prefiera estar al descubierto, solo hay que dejar que se pliegue en forma de abanico y quede totalmente recogida.

Para conseguir esto se utilizan, al igual que con los estores, sistemas de cuerdas. Para aquellos que quieren la máxima comodidad hay sistemas automatizados que se abren y se cierran pulsando simplemente un botón para que el motor se ponga en marcha.

Las cubiertas de cristal son algo más caras, pero son muy bonitas y sin duda alguna las más duraderas, aunque es importante que el cristal proteja del sol para poder estar debajo cómodamente a cualquier hora.