Tu leche contiene más cosas de las que crees

La leche materna es el mejor alimento para el bebé durante los seis primeros meses de vida. Esta leche le proporciona no solo alimentación, sino también las defensas necesarias para crecer sano y fuerte en esta etapa tan importante de su desarrollo. Además, ayuda a crear un vínculo muy íntimo y especial entre la madre y su hijo.
Cuando una madre decide darle a su bebé leche de su pecho, debe de asesorarse con el médico la matrona sobre la lista de, durante la lactancia, alimentos prohibidos para ella. Hay alimentos, como los que tienen alcohol, que son malos porque este pasa a la leche de la madre y el bebé consume alcohol.
Aunque la cantidad es muy reducida, estamos hablando de un niño de menos de diez kilos de peso con un cerebro que está en pleno desarrollo. Aunque la madre puede beber en pequeñas cantidades horas antes de darle el pecho a su hijo, lo ideal sería que se abstuviera totalmente ya que hay otras alternativas para ella que no suponen ningún riesgo, por pequeño que este sea, para el niño.
Otros alimentos no son perjudiciales para el bebé, pero tienen un sabor muy fuerte que puede hacer que el pequeño rechace la leche. El ajo o la cebolla, por ejemplo, le dan sabor a la leche pero mientras que el ajo no suele suponer problema para el niño, la cebolla la perciben como algo muy desagradable.
Si el niño deja de mamar y no quiere la teta sin motivo aparente, hay que plantearse si se puede estar consumiendo alguna especia o alimento que pueda estar cambiando el sabor de la leche. Por eso, muchas madres la prueban a diario para comprobar que nada ha afectado a su gusto y continúa siendo el de siempre.
Una creencia popular atribuye a algunos alimentos la capacidad de aumentar la producción de leche o incluso de hacer que esta acuda a los pechos antes. Pero científicamente no hay nada probado y todos los experimentos que se han realizado en laboratorios dan resultados negativos sobre la influencia de estos alimentos que tanto recomendaban las abuelas.
Lo mejor para seguir teniendo leche es la estimulación continua. Generalmente, mientras el bebé quiera mamar la madre seguirá produciendo leche, en algunos casos incluso hasta que el niño tiene tres o cuatro años, aunque no sea ya en igual cantidad ya que no supone el alimento principal del hijo.