¿Es el caviar tan bueno o es cuestión de esnobismo?

Hay personas en el mundo dispuesta a pagar auténticas fortunas por una mínima cantidad de caviar de un tipo determinado. ¿Es realmente tan bueno? ¿Son estas personas auténticos esnobs?
Para empezar, hay que ponerlo todo en su contexto. Las persona que están dispuestas a pagar auténticas fortunas por el caviar son multimillonarios forrados de petrodólares para los cuales, el precio de este producto no supone más que lo que puede suponernos a nosotros el adquirir una barra de pan.
Hay muy poca cantidad de determinados caviares y una alta demanda en proporción, así que su altísimo precio no tiene que ver solo con su calidad, sino con las condiciones del mercado y la consabida ley de la oferta y la demanda.
Por tanto, no es que estas personas gasten lo que no tienen para conseguir un producto altamente maravilloso, son personas que pueden permitirse comprar algo muy bueno, de lo que hay muy poco y por tanto aumenta su valor
También existe el caviar procedente de piscifactorías. Aunque todavía no es suficiente para cubrir toda la demanda que hay de este producto, este caviar ha ayudado a que los mercados se surtan de huevas de esturión. Producen caviar de diferentes calidades, incluidas algunas de las mejores del mundo.
Dado que es más abundante que el caviar salvaje, este producto puede costar la mitad sin que esa reducción en el precio sea proporcional a la reducción de calidad que para nada se produce. Esto permite que más gente pueda comprar caviar y probarlo, especialmente los caviares de calidad media, deliciosos pero sin alcanzar las cotas de los más exigentes.
Entonces ¿vale lo que cuesta? Sí, el caviar vale lo que cuesta si tenemos en cuenta que cualquier producto vale lo que alguien esté dispuesto a pagar por él, ni más ni menos. Pero, ¿se paga porque el producto lo merece o por poder presumir de tenerlo? En el caso del caviar es evidente que ambos factores existen.
Hay personas que sienten auténtico deleite por el caviar y que hacen un esfuerzo por comprar un bote de su variedad favorita para degustarla en privado, como un capricho personal o un premio que se otorgan. Otras, no aprecian especialmente este producto pero saben que quedarán socialmente muy bien si lo incluyen en sus cocteles y celebraciones.
Cada persona tiene sus razones para comprar el caviar, pero ahora, gracias al caviar de piscifactoría, lo que no hay son razones para no comprarlo y probarlo, al menos una vez.

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