Terapia ocupacional para enfermedades neurodegenerativas

Uno de los grandes desafíos la sociedad es mejorar la atención que reciben las personas mayores, especialmente cuando no se pueden valer por sí mismas o tienen una enfermedad mental. Los trastornos neurodegenerativos siguen despertando el interés de la comunidad médica, que se esfuerza en ofrecer mecanismos para minimizar su impacto en las personas.
En este sentido, el Alzheimer es uno de los trastornos más habituales. Muchas instituciones como el Centro de dia Reina Sofía se ocupa de ofrecer un entorno y unas actividades adecuadas a los pacientes que sufren esta enfermedad. Pero además también pone a disposición de las familias información para manejar mejor una cuestión tan delicada.
Una de las fórmulas más en boga en el tratamiento de enfermos de Alzheimer es la terapia ocupacional. Hablamos de tratamientos no farmacológicos que se apoyan en las actividades y el entorno para generar un ambiente adecuado y rutinario en el que las personas adquieran con mayor facilidad las habilidades y destrezas para mejorar su autonomía personal.
Los programas de estimulación cognitiva están entre los más importantes dentro de la terapia ocupacional. Son diferentes ejercicios que tienen por objetivo mejorar las capacidades de los pacientes. Una unidad especial del Centro de dia Reina Sofía se encarga de diseñar este tipo de programas que forman parte fundamental en el tratamiento de las personas que padecen Alzheimer.
Uno de los programas más populares es el conocido como musicoterapia. A través de la música se proponen diferentes actividades y ejercicios que no solo tratan de reforzar las capacidades cognitivas, sino también aspectos emocionales y físicos. Se ha demostrado que la musicoterapia es una de las mejores fórmulas para generar un ambiente positivo de cara los enfermos de Alzheimer.
En colaboración con los terapeutas ocupacionales, suelen articularse equipos multidisciplinares formados por neurólogos, geriatras, enfermeros o trabajadores sociales. Se trata de que, entre todos, se generen programas adecuados que cubran todas las necesidades de los pacientes.
Mientras tanto, a la sociedad civil todavía le queda realizar un mayor esfuerzo en el cuidado de sus personas mayores. Apoyando los centros de día y a sus organizaciones se puede avanzar un pasito más en el camino correcto.